¿Por qué hay incendios y cuáles son las causas?

 


Es obvio que durante el verano tenemos los incendios más feroces. Eso se debe, principalmente, a las altas temperaturas, ya que el verano es la estación más cálida y seca del año. En combinación con la contaminación del planeta, las olas de calor y los vientos muy fuertes los incendios de verano son difíciles de controlar. El cambio climático afecta negativamente a la situación. Las causas pueden ser tanto naturales como provocadas por los seres humanos. Es decir, el cambio climático tiene un papel importante, pero, por otro lado, nosotros somos culpables de esa situación.

 En las noticias, no solo en España sino también en otros países, gente que vive en el campo decide quemar la mala hierba, aunque no debería hacerlo durante los meses de alto riesgo de incendio. Además, usan maquinaria pesada, deciden cosechar cuando no deberían hacerlo y ponen en riesgo su comunidad y la naturaleza. Incluso, la Administración del Estado no interviene a tiempo y, tampoco, limpia los campos y montes para asegurar que un incendio no encuentre sustancias inflamables como hierba o paja seca. El mal mantenimiento de locales viejos y de los bosques y campos de nuestros países forma una causa más de los incendios de verano. Por eso, las inspecciones estatales tendrían que ser más estrictas, con el objetivo de evitar situaciones como las de este año.

Con el mismo propósito, deberíamos tener más cuidado en nuestras casas porque a veces los incendios empiezan por enchufes, electrodomésticos y aparatos mal mantenidos o que funcionan sin vigilancia. Bajo ciertas condiciones, un incendio puede empezar dentro de una casa, por olvidar apagar un aparato, por no controlar adecuadamente un fuego, por fuegos artificiales y véngalas, por enchufes estropeados o cortocircuitos. Además, sustancias como la gasolina, el aceite, el gas y las bombonas de butano, las cerillas y el alcohol pueden provocar incendios si no las manejamos con cuidado. Las colillas lanzadas en cualquier sitio pueden también provocar incendios. Pero, todo eso tiene que ver con el descuidado de las personas y, la mayoría de las veces, no se hace a propósito. Algo que no pasa con los pirómanos.

No sabemos por qué hay gente que disfruta prendiendo fuego en casas o en la naturaleza; lo que sabemos es que ser pirómano es una enfermedad, un trastorno, que nos afecta a todos. ¿Por qué se convirtieron en pirómanos? ¿Por qué sienten placer al quemar? Es difícil responder a esas preguntas, pero en los últimos años ha habido muchos incendios que han empezado por un pirómano o un incendiario. Como ya hemos dicho, el pirómano es una persona enferma (enfermedad mental) mientras que un incendiario lo hace conscientemente. En ambos casos, los culpables pueden ir a la cárcel o pagar multas que son diferentes en cada país. Lo cierto es, que el veinticinco por ciento de los fuegos y los incendios son intencionados. De todas formas esa gente necesita ayuda y apoyo psicológico.

 Queda claro que las causas por las que hay incendios cada verano varían. Es una pena ver que cada año perdemos más árboles, más bosques, más animales y al final hasta personas y propiedades. Para dar una idea de las causas que nos llevan a este punto intentamos concienciar a la gente sobre los peligros que corremos tanto dentro como fuera de la casa. Sería genial, si pudiéramos evitar esas situaciones y preservar la naturaleza que tanto necesitamos.             

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