Por qué pienso en ser un animal
Hace poco me di cuenta de que hay un animal que se llama marta como yo. Pensé en las cosas que a lo mejor tenemos en común con los animales, pero también, cómo sería mi vida si yo fuera un animal. La vida del hombre puede ser muy difícil y tener todo lo negativo. Hay cosas positivas también, pero no pensamos mucho en ellas ni tampoco las agradecemos, porque lo negativo nos molesta y nos llama la atención. Además, resulta más difícil elegir lo positivo, porque, para hacerlo, hay que esforzarse y salir de la zona de confort. Entonces me pregunto si la gente que tiene estos problemas quiere transformarse en animales bellos o plantas. Así, quizás no tengan problemas o dificultades. No sé si los animales tienen sus propias dificultades, pero su vida me parece simple, tranquila y libre de preocupaciones y complicaciones. No quiero echar la culpa a los demás por querer ser un animal. La verdad es que, en momentos de agobio, dificultad y aburrimiento, deseo escaparme de esa situación y me parece buena idea ser un animal para evitarlo todo eso.
Hay varias razones por las que me gustaría ser un animal. Primero, podría así escaparme de la realidad humana que está llena de sentimientos y situaciones negativas que me afectan mucho. Puede ser que parezca cobarde, pero no quiero participar en este mundo tan injusto y complicado, que a veces lo que nos da son demasiadas cosas de aprender, luchar y superar, demasiada violencia y destrucción, celos, envidia, comparaciones, secretos etc. Me parece que la vida de los animales es totalmente diferente, libre de negatividad y mucho más simple y transparente en comparación con la vida humana. Por eso, hay momentos que quiero rendirme y dejar atrás esa vida complicada. Quiero disfrutar de lo que aprovechan los animales, como, por ejemplo, la facilidad en cuidar de su familia, sus horarios concretos, la oportunidad de no participar en los peligros y las complicaciones de nuestra vida. A veces pienso que si fuéramos todos animales nuestra vida sería mucho mejor.
Entre todos los animales me gustaría ser un colibrí. Creo que no se atreverán hacer daño a un pajarito tan pequeño y mono. Por lo menos eso espero. En un mundo donde hay guerras, matanzas, acoso, injusticia y falta de libertad, dudo de que esté a salvo, aunque sea un colibrí. Espero que mi relación con la gente fuera muy diferente y que mis malos recuerdos o el pensamiento negativo no me siguieran. Además, creo que la gente no se iba a meter en mis cosas ni iba a destruirlas. Mis sentimientos, que por ser humana a veces son negativos, a lo mejor no me dolerían tanto y estaría más tranquila. Quizá los animales no piensan tanto como los seres humanos. Por eso, me parecen más felices y tranquilos que nosotros. Pienso que no vivimos en un mundo ideal, no hay perfección ni tampoco felicidad eterna, y no creo que les guste al resto de los seres humanos la vida que llevamos.
No quiero que la gente cuente conmigo en las situaciones negativas. No quiero formar parte de un mundo que sea oscuro e injusto. Sueño con un mundo ideal donde todos podamos disfrutar de los bienes que nos ofrece y que no haya sufrimiento, pobreza y tristeza. En este momento parece todo lo contrario, por eso, me gustaría ser un animal, para alejarme de esa negatividad. Creo que disfrutaría más de lamer y recibir caricias y besos, como los animales domésticos que veo en mi ambiente. Me gustaría que me rascaran, que me tocaran y que jugaran conmigo, en lugar de tener que aguantar la vida como ser humana.
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